Venciendo el cancer


Este es el testimonio de sanación y bendición de José Luís Utreras Carreras. Esperamos que esta hermosa historia de confianza plena en nuestro Señor, sea motivo de inspiración para muchas familias que podrían estar atravesando una situación similar.

Desde que tenía dos años de edad, mis padres tuvieron la dicha de conocer el Poder y la Misericordia de Dios. A esa temprana edad me diagnosticaron un coágulo cerebral y los médicos me dieron cuatro semanas de vida. Mis padres desconsolados y desesperados no sabían qué hacer. Conocieron a un hermano cristiano que les llevó a una iglesia donde se oraba por sanidad. Era la última alternativa que tenían, pero lo que no sabían es que esa fue la mejor decisión que pudieron haber tomado: Los hermanos de aquella iglesia oraron por sanidad en uno de sus servicios y mis padres oraron también y, en ese momento ellos pudieron sentir que yo estaba sano. En los exámenes posteriores al milagro de Dios, no había rastro de coágulo en mi cabeza. Los doctores no podían explicar qué fue lo que había pasado, pero mis papis sí lo sabían. Desde ese momento mis padres entregaron sus vidas a Jesús declarándole como su Señor y Salvador.

Pasó el tiempo y crecí y, al igual que mis hermanas cuando tuvimos poder de razonar hicimos lo mismo: aceptamos a JESÚS en nuestro corazón.

La vida -al igual que a todos- nos ha dado tantas cosas buenas como malas. Uno trata de vivir a su manera pensando que está bien. Pero cuando Dios tiene un plan para nosotros, tarde o temprano llega el tiempo en que las cosas suceden y, a veces tienen que pasar algunas cosas trágicas para que uno regrese a mirar a su Creador.

Dios tenía preparada una sorpresa para mí

Mi mami y mis hermanas decidieron venir a este país —cosa que a mí no me gustaba mucho—. Yo amo mi país Ecuador. En el viví los mejores años de mi vida. Así que yo me quede en Ecuador viviendo con mi Papá. Teníamos una empresa muy grande y exitosa; manejábamos más de un millón y medio de dólares al mes, todo iba muy bien, pero cuando uno más dinero tiene es cuando más se olvida uno de Dios. Lleno de cosas materiales (autos, casas, departamento en la playa, mujeres y demás) pensando que el dinero y la diversión (fiestas, alcohol y drogas) eran todo lo que uno podría desear. Viviendo una vida llena de descontrol y locura extrema.

En fin, yo les venía a visitar todos los años a mi mami y a mis hermanas, hasta que en el 2007, las cosas en Ecuador no andaban bien; así que decidí probar vivir aquí y, vine a Estados Unidos.

Encontré trabajo y trate de acostumbrarme a este ritmo de vida, pero llegue al punto en que decidí regresar a Ecuador, al final, ahí tenía todo. El punto es que, regresaba a seguir viviendo de la única forma que sabía vivir y, que ya he descrito anteriormente. Pero Dios tenía preparada una sorpresa para mí.

Faltando tres días para regresar a mi país sentí una pequeña bolita en mi cabeza, no le preste mucha atención, pensé que quizá me había golpeado con algo. Pero al día siguiente amanecí con el lado derecho de mi cara muy hinchado, prácticamente tenía dos caras. En ese momento decidimos ir al hospital, y hasta ese momento no pensé que sería nada grave, siempre gocé de buena salud y nunca me imagine lo que estaba a punto de venir y todo lo que me tocaría pasar.

Aumenta la angustia en mi familia

Ahí estaba acostado entre muchos médicos. Y podía ver como se miraban y me examinaban, hasta cuando llegó el especialista y tomó una muestra de fluido de mi cara. Esa fue una de las cosas más dolorosas que he sentido en mi vida.

Desde el momento en que entré al hospital, no volví a ver la luz de sol durante 40 días. Pase internado, conectado a una máquina las 24 horas del día, la cual me administraba antibióticos extremadamente fuertes. Me habían dicho que tenía una infección en la cabeza y que se había regado hasta mi rostro.

Aquí, la medicina y lo que se refiere a la salud es muy costoso, así que dentro de mí pensaba, <<¿cómo vamos hacer para pagar todos los gastos médicos?>>. Afortunadamente estoy en un gran país donde primero te salvan la vida y después piensan en cobrarte.

Pero una vez más se vio la misericordia y la mano de Dios en mi vida. De la nada entró a mi habitación una trabajadora social, representante del hospital y me informó que no tenía que preocuparme por los gastos médicos, todo estaba cubierto. “El hospital se va a ser cargo de todos los gastos”, me dijo. ¿Cómo uno puede explicar este tipo de cosas? Dios, mis amados hermanos, el dueño del oro y de la plata, el Dios Todopoderoso.

Después de pasar 40 días internado me dieron el alta, pero aun debía seguir conectado a esa máquina por dos semanas más en casa. Paso una semana y media y empecé a sentirme muy mal, tenía mucha fiebre, así que llamamos al 911 y regresé al hospital. Ya deben imaginarse la tragedia en casa. Mi mami desesperada sin saber qué hacer, ya que cuando uno llama al 911 llegan mínimo: los bomberos, la policía y la ambulancia. Eso aumento la angustia en mi familia.

 

No estaba preparado para escuchar lo que el doctor había encontrado

Al llegar al hospital me realizaron miles de exámenes, pero no estaba preparado para escuchar lo que el doctor había encontrado.

Entró a mi habitación y me dijo José Luis: “El CT Scan muestra un tumor en tu cabeza, y está creciendo demasiado rápido, tenemos que intervenirte lo más pronto posible”. Al día siguiente estaba ingresando al quirófano. Hermanos, lo deje todo en las manos de mi Dios y antes de entrar me cubrí con su Sangre Preciosa.

La operación fue todo un éxito, se pudo remover el tumor completamente, pero tuvieron que retirar parte de mi cráneo para evitar que restos del tumor hayan quedado impregnados en el hueso.

Cuando pensé que todo había terminado y que nada podía ser peor, aún faltaba algo que marcaría mi vida y me convertiría en el hombre que  ahora soy.

Recuerdo que después de dos días entro el doctor a mi habitación y me dijo: ” Te vamos a remitir con un Oncólogo”… ¿oncólogo? Pregunté, <<¿cáncer?>> Ustedes pensaran que esa noticia me devastó, pero lejos de esa sensación sentí mucha paz. Dios estaba tan dentro de mí que, lo tomé con mucha calma. A parte, trataba siempre de estar y mantenerme fuerte delante de mi familia para que no se preocuparan más. Siempre siendo positivo y no dejando que la adversidad me ganara. Llorando cuando nadie me veía.

Una vez más me hice la misma pregunta de hace un tiempo atrás, ¿cómo vamos a hacer para pagar todas las deudas tanto de la cirugía como de los tratamientos usados para curar el cáncer?

Dios luchará por mí

Mis hermanos, cuando Dios hace algo: lo hace completo y perfecto. Como era de esperarse, entró la misma trabajadora social y me dijo que todo estaba cubierto y, no solo eso, sino que me otorgaban un seguro que cubriría también mis gastos referentes al tratamiento del cáncer. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me preguntaba, ¿quién soy yo para recibir tantas bendiciones tuyas, Dios mío?

Nos habían hablado de un hospital especializado en el Tratamiento del cáncer llamado City of Hope, pero nos dijeron que para acceder a una cita  necesitábamos esperar mínimo unos 6 meses y, de ahí ver si mi caso era aceptado. Con mucha Fe y Confianza en nuestro Dios, enviamos la solicitud y, a los 3 días de enviada la solicitud… ¡me llamaron de City of Hope!¡Me dijeron que mi caso había sido aceptado! No lo podía creer, pero cuando Dios abre una puerta, no hay nadie que la pueda cerrar y esa puerta abierta me estaba llevando hacia la dirección correcta, pero antes debía cruzar un camino…quizás el camino más horrible y espantoso que uno puede llegar a cruzar.

 

Ese hospital, para mí es uno de los lugares más maravillosos del planeta. El momento que uno entra a ese lugar, uno siente una paz y un cariño indescriptible. En medio del dolor de las distintas personas y familias, el amor fluye y el sufrimiento desvanece.

Dios hizo que me tratara uno de los mejores doctores y uno de los investigadores científicos de más renombre en el mundo en el tipo de cáncer que yo tenía (Sarcoma de Ewing ). Y me hizo ver que en medio de la adversidad Dios estaba en medio, luchando esa batalla por mí; rodeándome de lo mejor. City of Hope es considerado uno de los mejores hospitales en el mundo en el tratamiento contra el cáncer y, por si eso fuera poco, mi doctor es el mejor del mundo profesionalmente hablando.

Mi cáncer era uno de los más raros

El Sarcoma de Ewing es un cáncer muy raro. Tan raro es que aún no se sabe como se origina. Pero … si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?

Me sometí a un tratamiento muy agresivo que consistía en 14 sesiones de quimioterapia, las cuales se dividían en dos grupos: cortas y largas. En la primera sesión debía estar internado 4 días y para la siguiente sesión debía internarme 7 días. Así se iban turnando una corta y una larga, hasta cumplir las 14 sesiones.

En la tercera sesión se me empezó a caer el cabello, cabe recalcar que yo amaba mi cabello, pero era algo que se veía venir así que desde el momento que toque mi cabello y mis manos se llenaron de mechones: decidí cortármelo por completo. Las cejas y las pestañas fueron las siguientes en caer y con ellas todo bello en mi cuerpo. Sin embargo, no todo es tan malo, porque ya sin cabello me ahorré mucho dinero, ya que no tenía que ir al peluquero, ni gastar en cremas, gel. En fin, en miles de cosas que me ponía para que mi cabello quedara perfecto. El hecho de despertar y no tener que rasurarme, también fue un punto a favor… díganme, ¿a quién le gusta rasurarse todos los días? Mi piel se volvió suavecita como la de un bebé, así que trate de ver las cosas buenas en medio de toda esa pesadilla llamada cáncer.

Antes de empezar los tratamientos te dan un libro que contiene todas las preguntas y respuestas acerca del tema. Efectos secundarios a corto y lago plazo, testimonios, dietas, formas de llevar la enfermedad, como tratar al dolor, etc. Igualmente mediante Internet consultamos muchas cosas. Pero en medio de esas búsquedas escuche una voz en mi corazón que me dijo: “deja de leer esas cosas y confía en Mí”.

Jesús es mi Señor

Me aferré tanto a Papito Dios que definitivamente sentía que él estaba luchando por mí. Cuando más mal estaba: el Señor Jesús me tomaba de la mano y me ayudaba a caminar y a seguir adelante. Tres veces tuve que ingresar de emergencia al hospital, porque una de las razones por la cual la quimioterapia es dura, difícil y peligrosa, es porque baja tus defensas y sin estas mi cuerpo no podía luchar contra las infecciones y las enfermedades.

Pero de esas tres batallas duras que me toco librar ¡salí victorioso! porque mi Señor estaba conmigo.

Fueron días de mucho dolor y de cosas feas que —si uno no las vive en carne propia— es difícil que alguien lo pueda entender y mucho peor es tratar de explicarlo.

Los doctores se sorprendían de la forma como estaba asimilando el tratamiento, ya que antes de empezarlos me advirtieron que se trataba de uno de los tratamientos más duros y agresivos que existen para luchar contra esta clase de cáncer raro.

Dios me mantuvo fuerte y por su infinita misericordia siempre halle gracia ante los doctores y todo el grupo médico de todo el hospital.

También tuve la oportunidad de hablar con un joven que también tenía cáncer, pero la diferencia era que yo conocía del amor infinito de Dios, y él no.  Así que le compartí de ese amor. El estaba muy triste y no tenía ganas de seguir luchando. Prácticamente estaba muerto en vida, sin esperanzas y con una madre destrozada. Una enfermera entró a mi habitación y me pidió que fuera hablar con él. Ustedes se preguntaran ¿Por qué acudió a mí esa enfermera?  Lo único que les puedo decir es que la Fe que yo tenía en esos momentos tan difíciles lo reflejaba ante mis doctores y enfermeras. Con mi Biblia a mi lado, y en la pizarra de mi habitación mi Mami escribía con letra grande JESUS IS THE LORD (Jesús es mi Señor). Así todo el que entraba sabía que yo era un hijo del Dios altísimo.

Dios me ha sanado

Pasaron los meses y volví a verlo, estaba muy bien. Con ganas de luchar y su mami tenía un brillo y una alegría especial. Me sentí muy bien y desde ahí supe hacia donde iría encaminada mi vida de ese día en adelante.

Al terminar mis quimioterapias fui sometido a un tratamiento de radioterapia. Este tratamiento consiste en la administración de dosis muy fuertes de rayos gama en la zona donde fue extirpado el tumor, al igual que la quimioterapia la radioterapia mata las células cancerosas del cuerpo. Fueron 28 sesiones de radiación. Y uno de los efectos a mediano y largo plazo es la perdida de la memoria. Como si necesitara agregar algo más a la lista de tragedias de mi vida. Hasta el momento no me he olvidado nada, o al menos eso creo.

Para completar y cerrar el círculo me sometí a una cirugía reconstructiva de cráneo y ya llevo tres meses tranquilo. Fue un año y medio de lucha contra esta enfermedad, pero al final del camino llegamos a la meta ¡triunfantes!

Aun tengo mucho camino por recorrer, con chequeos continuos durante seis años, al menos eso dice la ciencia. Pero yo creo en el Dios que murió y resucito de los muertos. En el Dios que dividió el mar en dos, en el Dios que se llevó todas las enfermedades en la cruz. Yo creo en JEHOVA DE LOS EJÉRCITOS, el que reina y reinara por los siglos de los siglos, Amén. Es por eso que me he declarado: sano y libre de cáncer.

En los últimos exámenes nucleares que me realizaron, no presento ninguna anormalidad. El cáncer ha sido Exterminado y no se encuentran más células  malignas en mi cuerpo. Dios me ha sanado.

Estoy más que agradecido

Dios mío reconozco que soy pecador y que te he fallado muchas veces. Pero estoy arrepentido y te pido perdón por todo. El día de hoy te acepto como mi Señor y Salvador, limpia mis pecados con tu sangre preciosa. Ayúdame a caminar conforme sea tu voluntad. Todo mi ser te pertenece, entra en mi corazón y gobierna mi vida. Toma mis cargas, sana mis heridas. Quiero experimentar las maravillas de tu Amor y Poder. Me declaro hijo(a) tuyo(a) en el nombre de tu hijo Jesús, Amén.

La Biblia dice que cuando uno se arrepiente de sus pecados y acepta a Jesús en su corazón, en el cielo hay fiesta, los ángeles celebran porque una vida más ha sido salva y librada de la muerte eterna.

Con esta oración que acabaste de hacer pasaste de ser Creación de Dios. A ser llamado Hijo o Hija de Dios y como Hijos del Dios Todopoderoso disfrutaremos de una vida llena de bendiciones y tendremos la confianza que cuando las pruebas lleguen a nuestras vidas. Nuestro Padre que está en los Cielos Peleara por nosotros. Algo que tienes que entender es que Dios nunca pierde, es por eso que desde este momento pasas a estar del lado de los Triunfadores.

¡Dios ha cambiado mi vida!

Tengo que agradecer y hasta ahora no sé cómo hacer para pagar todo lo que mis Padres, familia y amigos han hecho por mí. Mi mamita linda a la que amo con toda mi alma y corazón, ya que desde el primer momento siempre estuvo conmigo. Internándose los 4 o 7 días que tenía que pasar hospitalizado, sufriendo, llorando y también riendo. Fueron momentos inolvidables que compartí con mi mami que nunca los olvidare.

Mi papi, que desde Ecuador movilizó a más de 30 iglesias cristianas para unirse en oración y en cultos especiales, más de 10,000 personas intercediendo por mi vida. Siempre estando pendiente de mí, llamándome tres o cuatro veces al día, inyectándome fuerza, energía, ganas de seguir luchando. ¡Te amo, papito!

En medio de la historia que acabaron de leer, les comentaba que Dios había cambiado mi vida y le había dado un rumbo nuevo.

Ahora mi deseo es ayudar a las personas que están pasando por una situación similar, dándoles apoyo, ayuda, consejos y sobre todo una oración poderosa de sanidad creyendo y confiando que servimos a un Dios vivo y verdadero. Quiero llegar a mucha gente y con la ayuda del Espíritu Santo de Dios, bendecir a miles de familias.

Fuente: http://www.beliefnet.com/Espanol/Testimonio-de-sanidad-y-bendicion.aspx

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