Testimonio de un matrimonio


Agradecidos por tu amor por:

Raúl y María Inés

Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones. Salmos 100:1-5.

El salmista David pide que cantemos con alegría, con regocijo, que reconozcamos a Dios, que comprendamos que Dios nos hizo, que somos pueblo suyo, sus ovejas, que seamos agradecidos, que alabemos su nombre porque Jehová Dios (Jesucristo) es bueno. Pero la mejor forma de ser agradecidos a Él es guardando nuestro testimonio, testimonio de vida; pueden componer letras y cantar muchas canciones pero sino demuestran con sus hechos que siguen a Cristo realmente no tiene ningún significado que lo nombren. Cuando una persona ha tenido un verdadero encuentro con Cristo nueva criatura es y las cosas viejas de su vida quedan atrás, porque cuando Dios cambia a un hombre o una mujer se ve porque ellos lo demuestran con sus frutos, y no buscan reconocimiento del mundo, del público sino de Dios.

Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Apocalipsis 12:11.

Si Dios a cambiado su vida y reconoce que El sea hecho real en usted , sea agradecido con sus palabras, con sus alabanzas y adoración, déle gracias, bendiga su nombre pero sobretodo demuéstreselo con su caminar, con su testimonio, agradándolo a Él.

Nosotros queremos agradecerle con estas palabras que salen del corazón para Él:

Señor estamos agradecidos por tu Amor, por tu cuidado y por tu misericordia para con nosotros, desearíamos que de nuestra boca pudieran salir palabras tan grandes como es la grandeza de tu Ser, no encontramos las palabras para expresar lo que hay en nuestros corazones, pero Tú que eres Omnisciente puedes saber lo que hay en ellos, laten de gozo por el Dios que nos dio la vida, por ese Dios que lo dejo todo para darnos la salvación, nos has dado la paz interior que sobrepasa todo entendimiento, nos guías con tu Espíritu, nos comprendes y nos consuelas como un Padre amoroso, que ama y espera a sus hijos cada día.

Gracias, gracias por darnos la oportunidad de haberte conocido, de haber oído el mensaje de tu Amor por nosotros, gracias por haber perdonado nuestro pasado y habernos limpiado con tu preciosa sangre, por trasformarnos en nuevas criaturas para Ti, por haber visto en nosotros una pareja agradable a Ti y por poner tu Espíritu y tu unción sobre nosotros.

Gracias porque cada día estas ahí a nuestro lado y podemos contar contigo. Gracias por amarnos y habernos premiado con nuestros hijos, por habernos suplido todas nuestras necesidades para educarlos y llevarlos hacia Ti para que te honren.

Gracias por darnos la oportunidad de trabajar en tu Obra y ser parte de tu Iglesia.

Hoy junto a nuestros hijos, te damos las gracias una vez mas, por lo que has hecho , por lo que estas haciendo y por todo lo que harás entre nosotros, porque siempre haces maravillas y eso es lo que esperamos que sigas haciendo, que sigas moldeandonos a tu imagen, que termines tu obra en nosotros, que sigas trayendo almas a tus pies, que sigas transformando vidas, que sigas sanando y restaurando matrimonios, que sigas levantando siervos tuyos para llevar tu Palabra y sobretodo con tu unción fresca.

Aquí estamos agradecidos a Ti con el deseo de seguirte sirviendo, y con el deseo de seguirte adorando y darte toda la gloria que solo Tú te mereces. Por eso y por muchas cosas más, gracias.

Deseamos honrarte y lo haremos contando nuestro testimonio para tu gloria, para compartir con nuestros hermanos las maravillas que has hecho en nuestras vidas. Y para que pueda ser de bendición a aquellos que todavía no te conocen.

Raúl:

Nací en Cuba de padres muy amorosos aunque no conocían al Señor me dieron de su cariño y de lo necesario aún siendo pobres, no me pudieron instruir en el camino correcto hacia Dios, no tenía en mí el agradar al Señor es por eso que a mis trece años comencé a fumar marihuana y a dar vueltas por este mundo, probé muchas cosas y conocí a muchas mujeres pero mi vida estaba vacía, a mis dieciséis años fui padre sin entender lo que eso significaba; Mi hijo lo crió mis padres porque su madre y yo éramos muy jóvenes, queríamos disfrutar la vida, ella siguió su camino y yo el mío, yo le ayudaba a mis padres en lo que podía para mi hijo, fui maestro, también estudié para veterinario pero no terminé la carrera porque necesitaba trabajar y me puse hacer zapatos para ganar algo, pero en mi país era muy difícil encontrar pieles y si las autoridades me agarraban con pieles, me metían preso, hasta que no pude vivir mas en Cuba y llegó el tiempo del Mariel en 1980 en que dejaban salir del país a todo el que quisiera para Miami en barcos.

Salí para Miami y dejé a mis padres, a mi hermano, a mi hijo y a una mujer con la cual me casé para después reclamarla con papeles legales para Miami, pero eso mujer había tenido dos hijos de un comunista y jamás dejaría viajar a sus hijos con su madre para reunirse conmigo. Aunque me alejé de mi país no dejaba las drogas ni las mujeres hasta que conocí a Jesús como mi Salvador; en Miami trabajaba pero también vendía marihuana, cocaína y andaba con amistades en el mundo de las drogas en el cual no había esperanzas para mí, me sentía solo y muy triste, en ese tiempo me presentaron a María Inés, una argentina de 17 años que acababa de llegar de su país.

María Inés:

Nací en Córdoba Argentina, a los cuatro meses de nacida mis padres se divorciaron, yo soy la mas chica de cuatro mujeres y dos varones, uno de mis hermanos murió en un canal ahogado a los seis años, yo tenía entonces cinco, me crié un tiempo con una hermana, otro tiempo con otra, pero el mayor tiempo lo pasé interna en el convento de monjas las adoratrices españolas, ahí limpiaba mucho, iba muy temprano a misa, me hacían rezar muchos rosarios a la virgen María y todos los fines de semana veía a los familiares de mis amigas pero no veía a mi familia.

En algunos meses del año me sacaban a pasear mis hermanas, a los ocho años aproximadamente fui abusada sexualmente y no entendía porque a mí me estaban pasando tantas cosas, sin madre, sin padre, tan sola con tanto dolor, cada una de mis hermanas hizo su vida y mi hermano también, yo seguía cumpliendo años en el colegio hasta que un día llegó mi padre diciendo que viajaríamos, en Junio de 1980 llegamos a Miami, ya habían viajado dos de mis hermanas y mi hermano, en Miami estuve viviendo en casa de mi hermana mayor, otro tiempo con mi padre y mi madrastra, así hasta que conocí a Raúl.

Algo que aprendí no se si fue por el abuso o por ver a mis hermanas que tenían muchos hijos, que no quería que nadie me tocara, pero creo que mis familiares pensaban que yo ya tenía relaciones con Raúl porque a los dos meses de estar de novios querían que me fuera con él, una de mis hermanas llevó toda mi ropa al apartamento de mi novio sin yo haber decidido nada, pedí ayuda a mi padre, me dijo que hiciera mi vida, a mis otros hermanos, decían que no podían hacerse cargo de mi.

Entonces Raúl me dijo que si yo no quería nada íntimo con él que no me preocupara que viviera en su apartamento hasta que consiguiera a donde ir, en un principio él dormía en la sala y yo en su dormitorio, pero casi todas las noches me buscaba y yo lo rechazaba, un día me puse a pensar que nadie me quería, ninguno de mi familia, que estaba sola y que ese hombre estaba ahí a mi lado, le conté todo lo de mi abuso, él me consoló y me ofreció un cigarrillo de marihuana, comencé a endrogarme para olvidarme de todo lo que me estaba pasando, después me sentí muy mal porque me había entregado a un hombre que no conocía, me contó que era casado en Cuba, que tenía un hijo y que vendía drogas, y yo sola en un país extraño y sin familia .

Nuestro Testimonio:
Seguimos juntos, enamorándonos uno del otro aunque sabíamos que no estábamos bien porque nuestra conciencia nos lo decía que estábamos en pecado, paso el tiempo nos invitaban a iglesias cristianas pero María Inés decía que ella era católica apostólica y romana, no se dio cuenta que era una argentina viviendo en Miami y con tremenda necesidad espiritual. Después ella quedó embarazada pero a los tres meses perdimos al bebé, le comenzaron muchos dolores, al verla tan mal me arrodille y le dije a Dios que si se le terminan los dolores yo iba a dejar las drogas, nos seguían hablando de Jesucristo pero los testigos de Jehová nos visitaban y nos tenían un poco confundidos, un día llegamos hasta el estacionamiento de un templo de ellos y Raúl dijo: vámonos.

Veíamos a muchos predicadores por televisión y Raúl fumando marihuana oía las prédicas. Una mañana decidimos ir a una iglesia cristiana evangélica pero la dirección que nos habían dado no la encontramos, volvimos a casa pero dijimos que el domingo que viene si la encontraríamos, toda esa semana Raúl tuvo dolores de cabeza hasta pensar que tenía algo grave, y María Inés tenía dolores de estómago que también pensaba que era algo grave, pero Raúl dijo, esto es el enemigo satanás que no quiere que nosotros vayamos a la iglesia, pero hoy vamos a la iglesia y la vamos a encontrar, eso dijo porque ya estaba oyendo la Palabra de Dios por radio y por televisión. Ese mismo día oímos el mensaje del Amor de Dios por nosotros, oímos lo que Jesús había hecho por nuestra salvación, ese día pasamos al frente y recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador.

Desde ese día el Señor cambió nuestras vidas, nos dio sentido de vivir, nos sentimos amados por Él, y no nos importo que nadie nos amara porque Él nos amaba y eso nos bastaba, nos fuimos felices como dos niños que habían encontrado a su padre, y si encontramos a nuestro Padre Celestial.

Desde ese día comenzamos todo nuevo en nuestras vidas, decidimos dejar drogas, dejar amistades que nos perjudicarían, dejar todo aquello que nos impidiera seguir a Cristo porque desde ese día queríamos que Él fuera el dueño de nuestras vidas, y que haríamos lo que Él nos pidiera.

Cuando llegamos a nuestro apartamento nos dimos cuenta que habíamos estado viviendo en pecado porque el Espíritu Santo desde ese mismo momento nos estaba pidiendo que teníamos que poner orden en nuestras vidas con la Palabra de Dios; queríamos agradarle solo a Él, no podíamos separarnos porque los dos habíamos tenido un encuentro con el Señor, aunque no podíamos vivir juntos porque no estábamos casados, pero la esposa de Raúl no podía venir de Cuba porque el padre de los niños no los dejaba venir a Miami y la madre no iba a dejar a los niños por venir a reunirse con Raúl, entonces decidimos orar todos los días los dos juntos en la sala por seis meses y sin tener relaciones íntimas, sentíamos como una nube nos envolvía, terminábamos abrazados como hermanos en Cristo adorándolo a Él y a los seis meses llegó el papel de divorcio que lo mando la mujer de Cuba.

Nos casamos por civil una mañana y fuimos a desayunar para festejar a un McDonald’s, después un pastor vino a casarnos en nuestro apartamento, fue un día muy especial porque el Señor estaba con nosotros, nos probó y nos dio la victoria. Paso el tiempo y al año tuvimos nuestro primer hijo Eliezer, María Inés sin trabajar se dedicó a cuidarlo, pero no sabíamos que a los dos años después vendría Jonathan y a los otro dos años, Gabriel. Nos quedamos con el deseo de tener una niña, oramos seis años y nació Priscila. A los cuatro los entregamos al Señor mientras iban naciendo, los hemos instruido en los caminos de Él, les enseñamos a amarlo y a obedecerlo también les enseñamos a respetar y ayudar a todos, pero sobretodo que hablen de Jesús, quien les dió la familia que tienen y que guarden su testimonio, que anden como hijos de Dios, que lo honren y lo amen siempre.

En cuanto al hijo de Raúl, lo trajimos de Cuba, él ya se ha casado y quiere mucho a sus hermanos.

En este año 2005 les podemos decir a todo el mundo que somos una familia muy feliz porque Dios a hecho de nosotros grandes maravillas, nosotros le hemos dado el primer lugar en nuestras vidas y deseamos agradarle siempre con nuestro testimonio y agradecerle postrándonos a sus pies para servirle a donde nos mande, porque Él para nosotros es la persona más importante de nuestras vidas.

Póstrese usted también ante Él y déle su vida por completo sino lo a hecho todavía, Él es el Dios que todos necesitamos y cuando lo tenemos ya no podemos vivir sin Él.

Enamórese de Él, viva cada instante para Él y se dará cuenta que después le faltaran las palabras para agradecerle, tanto, tanto, porque Él es bueno.

A Dios sea la Gloria por siempre!!!

Raúl y María Inés

 

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