Rotas las cadenas de la drogadiccion


Mi nombre es Alberto Meza Díaz

Fui vendedor de droga de todo tipo, por lo tanto también vicioso o sea drogadicto. Era un hombre casado con Martha Hernández, y teníamos 3 hijos, pero como todo caso de drogadicto mi relación matrimonial estaba por los suelos y el fin llego o sea el acabo se cuando en mi casa o sea en donde yo había vivido con Martha encontraron droga teníamos mas o menos separados año y medio o dos mas o menos y yo aprovechaba que iba a ver a mis hijos para clavar droga en su casa desde luego ella no sabía que yo lo hacía yo estaba con otra mujer me pusieron el dedo a mi y llego la Federal pero como no me encontró se la llevaron a ella.

Yo me encontraba en el D.F. en México llevando mas droga a Mexicalí cuando me avisaron y me escondí, y la procesaron a ella luego después me agarraron a mi, ni la cárcel ella encontró apoyo en mi, en la cárcel seguí drogándome y bebiendo, un día de visita me encontraba en el patio de la cárcel maquinando una travesura cuando llego mi hijo Ernesto Pavel el menor de tres hijos y me agarro la mano y empezó a cantar que le tenía un amigo que me amaba y su Nombre es Jesús.

Para esto los primeros que se convirtieron fueron mis hijos, Ernesto tenía 7 años (sin saber que después conocería ese amigo), al poco tiempo se convirtió mi esposa, cuando yo salí de la cárcel me fui a un Centro de Rehabilitación y ahí tuve un encuentro con Jesús en la cárcel yo lo había recibido y ahí me quebrante (llore) pero en el Centro pude comprobar que el era real, que era cierto lo que había escuchado en la cárcel de el.

En lo primero que se mostró fue en la malilla o sea en el síndrome de la abstinencia, después en la forma que me mostró su perdón porque caí de rodillas llorando no se cuanto tiempo paso pero cuando me levante de ahí se me quito todo el peso que traía.

Otra cosa que le pedí al Señor que mi esposa y mis hijos me vieran en mis cinco sentidos, porque por años me miraron drogado y estando yo en Amistad Cristiana de Mexicalí poco antes de empezar la reunión los mire venir a ocho metros de la puerta y salí a su encuentro pues también le había pedido al Señor que me diera la oportunidad de pedirles perdón y aquello fue tremendo los abrase, los bese como hacía muchos años que no lo hacía, porque cuando lo hacía, lo hacía estimulado por la droga y además mi esposa y yo teníamos separados como siete años cerca de dos años antes de que cayeran en la cárcel y como cinco que duro el encierro en la cárcel.

Humanamente era imposible que me perdonara, podía borrar el mal trato, los golpes, el adulterio, pero ser arrebatada de su hogar y de sus hijos y ser depositada cerca de cinco años en la cárcel solo un milagro algo sobrenatural o sea un trabajo de Jesucristo.

Pues después de haberle pedido la oportunidad de pedirles perdón y de que me pudieran ver sin estar drogado le pedí que me devolviera mi familia y para no hacerla muy larga me la devolvió y después de un tiempo empezamos servirle en las cárceles de Mexicalí y San Luis, Río Colorado, Sonora y deberás fue un llamado de Dios porque lo hacemos con gozo con alegría sabedores y conscientes que desde la cárcel empezó el Señor a gestar la restauración de nuestras vidas primero y de nuestro hogar, así lo sentimos a lo mejor fue desde antes y nuestra necedad no nos dejaba ver, y sinceramente lo digo y de todo mi corazón lo que cambio nuestra perspectiva primero como cristianos y obreros carcelarios fue asistir a los congresos de obreros carcelarios que organizaba Jaime Guerrero y su equipo en diferentes partes del Norte del País o sea Tijuana, Mexicalí, La Paz B.C. Sur, Hermosillo, Ciudad Delicias, etc., servimos como ya dije en el CERESO de Mexicalí, San Luis y también como pastores en un lugar donde servimos a los que salen de las cárceles a los drogadictos o exdrogadictos y sus familias a ese lugar o ese local o edificio ahora se llama Fundación Emmanuel y también El Señor puso en nuestro corazón el tener una casa hogar para hijos de presos e internas (presas) con el propósito de que sientan apoyo y tengan la seguridad que nadie se los va a quitar estos niños los tenemos en las escuelas y kinder y desde luego instrucción bíblica a sus padres y a ellos, o sea presentarles a Jesús, también atendemos en la casa hogar a niños que sus padres o madres se están rehabilitando en centros para drogadicción atendemos uno o dos máximo tres muchachas en drogas y que después nos apoyan con los niños y lo primero que sienten es que pueden ser útiles y por ultimo tenemos una muchacha que tuvo que correr con sus cuatro hijos y uno que viene en camino, por el mal trato que le daba su marido, esta mujer es de gran apoyo para nosotros pues esta muy agradecida con el Señor y estamos trabajando con su marido ya haciéndole ver como se tiene que arrepentir y buscar que sea Dios el que restaure su hogar.

Todo esto es con la ayuda del Señor su misericordia y el gran amor que tiene por los perdidos, y nosotros damos gracias a Dios por su llamado pues es un tremendo gozo servirle y ser dirigidos por su Espíritu Santo.

Alberto y Martha Meza de Mexicalí, B.C.

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