Festo Kivengere



obispo_festoLas muertes y desapariciones eran hechos cotidianos, pero nadie preguntaba. Cada palabra se sopesaba y consideraba con cuidado. Por lo tanto, las palabras impulsivas podían costar la vida. Ese era el porqué la gente se quedaba boquiabierta y consternada, como si sus palabras taladraran el aire al no tener en cuenta los policías que estaban en la catedral.
Algunos dicen que era osado, otros dicen que era temerario, lo cierto es que nadie ha olvidado el nombre de Festo Kivengere.

A mediados de los años oscuros de tortura y opresión bajo el gobierno del Idi Amín, los cristianos de Uganda sabían que contaban con un obispo que no se acobardaba y que no permanecía callado. Sus palabras se repetían en las calles: “Jesucristo utilizó su autoridad para salvar a hombres y mujeres. ¿Cómo están utilizando su autoridad? Si estan usando mal su autoridad, Dios les juzgará por ello”.

Festo no había honrado el nombre ni los caminos de Dios siempre, y a que lo habían criado para ofrecer sacrificios a los dioses tribales.
Cuando conoció a Jesucristo durante los primeros años del avivamiento en el este de África, abandonó para siempre aquellos dioses. Festo se sintió atraído a las misiones, sirviendo como evangelista en la nación vecina de Tanzania y en su propio país de Uganda y como conferenciante internacional.
Ordenado por la iglesia anglicana, Festo fue intérprete de Billy Graham durante la década de los cincuenta y líder de equipo de Afrika Enterprise , un ministerio evangelístico, durante las décadas de los años setenta y ochenta.

Fue obispo durante una etapa de gran turbulencia en su país y se vio sometido a constante vigilancia, teniendo finalmente que huir a Ruanda para salvar su vida, un exilio que duró dos años. Tras la muerte de Idi Amín, la gran tarea de reconstruir su desvastado país acaparó todo su esfuerzo, pero nunca oscureció su visión de edificar un sólido fundamento espiritual en la vida de su gente.

La proyección internacional del ministerio de Festo Kivengere demuestra lo que se puede conseguir cuando servimos al Dios de toda la humanidad, en vez de servir al dios de la tribu.

Festo Kivengere fue uno de los dirigentes evangélicos más conocidos y amados de todo el mundo. Pertenecía al equipo directivo de African Enterprise, programa para la evangelización de Africa.

ugandaEvangelista, pastor, obispo y además héroe nacional de Uganda. Cuando en 1977 el dictador Idi Amín, musulmán de confesión religiosa, asesinó al arzobispo Luwun, el nombre de Festo era el próximo de la lista, pero la familia Kivengere pudo ponerse a salvo en el país próximo de Ruanda horas antes de que sus verdugos se presentaran en la casa para matarle. Festo volvió a su país cuando Amín fue derrocado en 1979 y jugó un papel muy importante en la reconstrucción nacional.

Orador invitado en la Conferencia Internacional de Evangelistas Amsterdam ´83, organizada por la asociación de Billy Graham. En ella dijo: “Para predicar no se necesitan grandes nombres; se necesita sólo una gran Biblia. La gente acudirá. No quieren escuchar a grandes personalidad, sino el mensaje del amor redentor de Jesucristo. Quieren escuchar el mensaje de esperanza, el mensaje que puede curar las relaciones quebrantadas y eliminar las enemistades.”

Anteriormente, en 1976, había participado en el Congreso Panafricano de Liderazgo Cristiano celebrado en Nairobi (Kenia).
Acudieron representantes de 47 países de Africa. El conocido escritor sudafricano Michael Cassidy dirigía la programación.
“En muchos lugares nos preguntas cómo puede un negro ugandés —dijo Kivengere— y un blanco sudafricano predicar juntos. Respondemos. Es porque han sucedido dos cosas: hemos conocido al Señor Jesús, y nos hemos conocido como personas.”

En 1986 fue operado de un tumor maligno, del que se recuperó notablemente.
Pero a finales de 1977 detectaron una forma violenta de leucemia que acabaría con su vida el 18 de mayo, a la edad de 68 años.

Aporte de Caro
Fuentes: Carolina García, Web Archive, Editorial Clie

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