Erasmo


Desiderius Erasmus Roterodamus, mas conocido como simplemente Erasmo nació en el año 1466 con el nombre de Geert Geertsz, en Gonda, cerca de Rotterdam, Holanda.
Hacia 1483 una epidemia de peste terminó con la vida de sus padres, el joven Erasmo ingreso a un convento agustino, en donde haría sus primeras armas en el manejo del latín y otras ciencias.
En 1492, tomó los hábitos monacales aunque no se conoce que haya ejercido el Sacerdocio. Al año siguiente comenzó a trabajar como secretario del obispo de Cambrai lo que le permitió viajar por todo Europa y tomar contacto con la elite de la intelectualidad de la época.

Entre 1499 y 1500, viajó a Londres, allí conoció a John Colet, catedrático de Oxford, quien influiría notablemente en su pensamiento.
Por muy breve tiempo ocupo un puesto como profesor residente en la cátedra de teología de la Universidad de Cambridge. Allí, además de a Colet, conoció a Thomas More, Thomas Lanacre y William Grocyen, entre otros con quienes establecería una relación amistosa.

Entre 1506 y 1507, Erasmo vivió en Venecia, allí trabajó en la editorial de Aldus Manatius. Esta ocupación fue ideal para él. Erasmo amaba leer y pensar, y estar en una editorial, además de proveer para su sustento, le permitía contactarse con gran cantidad de personas del mundo literario.
Su pensamiento prontamente se hizo conocido y pasó a ser un hombre de notable fama en los círculos intelectuales, aunque admirado por muchos, no tardaron en aparecer severos detractores especialmente provenientes de la iglesia.
Según palabras del propio Erasmo, debió retirarse de allí, de Venecia “a causa de las persecuciones” a las que se lo había sometido.

Así es que se mudó a Basilea, Suiza. Allí comenzaría su época de oro como filósofo y escritor. Permaneció en esa ciudad hasta 1529, cuando el gobierno decidió adherir oficialmente a la reforma. Ese año se mudó a Friburgo en la que protestantes y católicos convivían con aceptable tolerancia.
Ya en el último tramo de su vida, Erasmo retornó a Basilea en donde vivió hasta el fin de sus días. Estando en Basilea se amalgamó con los teólogos protestantes luteranos. Esto coincidió con su ruptura con el catolicismo, posición que mantendría hasta su fallecimiento en 1536.
Algunos autores interpretan su ultima mudanza a Basilea como una toma de posición definitiva a favor de la reforma, e incluso, algunos especulan con la posibilidad de una experiencia personal con Cristo.

Pensamiento

Erasmo era humanista y liberal. No puede ser considerado un “reformador religioso”, al estilo de Lutero, Melanchton o Zwinglio.
Sus ideas, asidas por la Reforma y simultáneamente atacadas desde Roma, tenían que ver justamente, con el carácter humanista y liberal de su pensamiento, en un momento de la historia europea, oscuro y dominado por la ignorancia y el retroceso.
Erasmo era un convencido cristiano. No pretendió, (al menos no está documentado), ser anticatólico o anticlerical. No cuestionaba la existencia de la Iglesia Católica sino la degeneración del sistema.
En mas de una oportunidad, ofreció explicaciones sobre sus críticas, las que iban dirigidas al poder de la curia y al abuso de los religiosos. Erasmo sostenía que “sus ataques jamás se habían dirigido a la Iglesia como institución ni a Dios como fuente de inteligencia y justicia, sino solo a los malos obispos y frailes que lucraban vendiendo indulgencias y cometían otros delitos religiosos como la simonía”.
En el “Manual del caballero cristiano”, una de sus primeras obras, Erasmo explica que “el camino hacia Dios ha de hacerse por vía de la interiorización. Lo institucional de nada sirve si el hombre no examina su propia conciencia y hace uso de su libertad y d la auténtica fe”.

La relación con Lutero

Parte de lo que se conoce sobre la relación de Erasmo con Martín Lutero surge de la gran cantidad de cartas que supieron intercambiar entre ellos.
A pesar de compartir los fundamentos ideológicos, ambos tenían algunas diferencias.
Erasmo era amigo personal de Lutero y una de las pocas personas a las que reconocía admirar de manera publica. El sentimiento era recíproco. Lutero solía defender las ideas de Erasmo argumentando que eran el resultado de un trabajo ímprobo y de una mente superior.
Al principio, los intercambios entre ellos eran absolutamente elogiosos y ponían de manifiesto la sincera admiración mutua.
Con la reforma en proceso, Lutero instó a Erasmo de manera reiterada, a que haga público su rechazo por el catolicismo y ocupe “el lugar que le corresponde” en las filas del protestantismo.
Erasmo, demostrando comprensión, respeto y simpatía por el movimiento reformista, declinó de tal oferta para no comprometerse con ningún tipo de “actitud partidista”, ya que de esa manera podría ser descalificado como parcial. Esa posición de neutralidad y no comprometida con la causa de la Reforma, según las expectativas de los protestantes, le valió la desconfianza y el descrédito de muchos sectores, incluso de los más allegados a Lutero.

La visión doctrinal

A pesar de ser un teólogo, Erasmo trató de no involucrarse en discusiones sobre esta materia. Así y todo, resulta claro que sus ideas eran en un todo afines a la Reforma. Esto, en cuanto a los aspectos distintivos centrales tales como la doctrina de la justificación, la adoración a las imágenes, la venta de indulgencias, el purgatorio, el rol del papa, etc.
Desde su concepción ideológica, defendió la libre elección de conciencia sobre todo asunto, en especial sobre lo religioso. En este sentido creía en la interpretación de las Escrituras dictadas de acuerdo a la conciencia y sin necesidad de intermediario. Él mismo se puso como modelo, lo que se puede ver en toda su dimensión, en la versión del nuevo testamento escrita por él.
“Lutero había afirmado que la salvación de los hombres dependía exclusivamente de la libre voluntad de Dios. Tiene lugar por la fe otorgada por la Gracia divina. Para Erasmo, aunque la Gracia es la primera causa para la salvación humana, también las obras ayudan al hombre a merecerla. La responsabilidad personal es necesaria para que el hombre no se convierta en un ser negligente e impío”(*1)

Las obras más conocidas

Erasmo fue un gran aforista. Hacia el año 1500, comenzó con “Adagios”, un compilado de mas de 800 frases, máximas o refranes derivados de la tradición grecolatina a las que agregó notas acerca de su origen y significado.
Erasmo trabajó en esta obra durante el resto de su vida llegando a su muerte a reunir unas 4500.

Aforismos famosos de Erasmo (*2):
· “En el país de los ciegos el tuerto es rey”.
· “Está luchando con su sombra”.
· “Tiene un pie en la tumba”.
· “No dejó piedra sin mover”.
· “Empezar de cero”.
· “Una tos para tapar un pedo”.
· “Más fácil decirlo que hacerlo”.
· “Más vale prevenir que curar”.
· “Tener ojos en la nuca”.
· “No podemos vivir con ellas, pero tampoco podemos vivir sin ellas”
· “Lágrimas de cocodrilo”.
· “Es un mal necesario”.
· “Una golondrina no hace verano”.
· “Caérsele el corazón a los pies”
· “Un pájaro raro (una rara avis, parafraseando la contestación sobre el pollo y Lutero)
· “El pasto siempre es más verde en el campo ajeno”.
· “Poner el carro delante del caballo”.
· “Dios ayuda al que se ayuda a sí mismo”.

En 1501 publicó Enchiridion Militiis Christiani (Manual del caballero cristiano). En este libro Erasmo plasmó los fundamentos de su ideología.
En 1509 se editó Moriae Encomium (Elogio de la locura), una sátira ingeniosa mediante la cual criticaba a la sociedad de su época con despiadada ironía (*1).
En 1516 publicó Institutio Principis Christiani (Educación del príncipe cristiano) dedicado a Carlos V a quien sirvió como consejero. Erasmo exhorta al rey a pensar y le expone lo que a su criterio deberían ser las cualidades de un buen soberano cristiano.

Ese mismo año publicó su obra cumbre: El Nuevo Testamento. Este trabajo, publicado por la casa Forben en latín, fue irónicamente dedicado al papa Leon X, un hombre licencioso y hedonista que representaba todo lo que el escritor odiaba de la iglesia y el estado.
La versión de Erasmo tuvo un impacto profundo en el pensamiento religioso, especialmente en aquellos que asimilarían sus conceptos y se transformarían en los despectivamente llamados “protestantes”.
El Nuevo Testamento de Erasmo “tiene la particularidad de representar la primera aproximación de un sacerdote y académico de mentalidad liberal para comprender y traducir con certeza lo que los escritores bíblicos habían intentado expresar”.
Erasmo apeló al significado original de las palabras y frases que habían sido desvirtuados por la enseñanza de los clérigos, llegando a alterar el sentido y la esencia misma del cristianismo. Esta versión descalificaba de plano a la Vulgata Latina, aceptada por la iglesia de Roma.
La forma de exégesis de Erasmo, que inspiró a Lutero y a otros traductores, no se había utilizado hasta entonces.

Otras obras:
· “Sobre el método de estudio” (1511)
· “Enconmion moriae seu laus stultitiae” (“Elogio de la locura”, 1515)
· “Paráfrasis del Nuevo Testamento” (1516)
· “Coloquios” (1518)
· “Diatriba”
· “Spongia adversus aspergines Hutteni (1523)
· “De libero arbitrio (“El libre albedrío, 1524, que mereció una contestación de Lutero)
· “Hyperaspistes” (1526, contestación a la respuesta de Lutero)
· “La enseñanza firme pero amable de los niños” (1529)
· “Preparación para la muerte”

Censura

El Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563 prohibió todas las obras de Erasmo, incluyendo a su versión del Nuevo Testamento.

Legado

Para la causa protestante, su mayor legado fue la versión del Nuevo Testamento escrita por él. Erasmo fue un adelantado en la forma de hacer exégesis. Su obra sirvió de modelo para la traducción de la Biblia a varios idiomas (ver traductores)
En 1522 Martín Lutero traduciría la Biblia al alemán y lo mismo haría Guillermo Tyndale en 1526 trasladando al inglés.
El pensamiento de Erasmo produjo impacto en toda Europa mas allá de los círculos religiosos. Sus obras, traducidas a varios idiomas propugnaron la universalización del pensamiento y de la libertad para hacerlo. Erasmo “democratizó” no sólo las interpretaciones en materia teológica. Puso a la razón y a la libertad como elementos fundamentales para el desarrollo del hombre.

Muerte

Sus últimos días fueron de gran padecimiento a causa de una enfermedad reumática que prácticamente lo imposibilitó para escribir.
Estando en Basilea, el epicentro de la Reforma por ese entonces, expulsado de la Iglesia Católica y amalgamado con los protestantes falleció el 12 de julio de 1536.

¿Tuvo Erasmo la experiencia de Salvación? Ciertamente no lo sabemos.
Lo que resulta innegable y de inapreciable valor es su aporte entre los grandes de la Reforma Protestante del siglo XVI

Stephanie Dañeiluk – Daniel Dañeiluk
http://www.todosprotestantes.com/

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